viernes, 28 de abril de 2017

COMUNICACIÓN FAMILIAR Y USO DE LA TECNOLOGÍA


Los avances tecnológicos son un gran aporte para la comunicación acercándonos especialmente con los que están lejos, el peligro es convertirse en adicto y alejar a los que tenemos cerca. Es así como se observa cada vez más reuniones de amigos y de familiares donde cada uno está inmerso en sus celulares, lo cual genera una gran contradicción: reunidos pero aislados.

El uso excesivo de la tecnología ha generado el aislamiento entre padres e hijos, postergando recurrentemente espacios de compartir, acompañar, conversar, etc.  Incrementando la vulnerabilidad en los niños, niñas y adolescentes, quienes requieren de la socialización en aras de aprender acerca del manejo adecuado de las diferentes situaciones que la vida les depara.

Lo ideal es que sean los padres de familia como figuras primarias de contacto, quienes les socialicen los valores, las creencias familiares y de su comunidad, les orienten sobre la manera de superar los obstáculos propios de su edad, entre otros. No obstante, continuamente son más consultados los amigos cibernéticos, que muchas veces no sabemos si son pares o adultos aprovechando la coyuntura, igualmente la gran gama de páginas web que ofrece la internet con información de todo tipo y sin filtro o sin contextualización. Así pues se posponen las conversaciones necesarias e importantes entre padres e hijos, generando mayor soledad en niños, niñas y jóvenes, progresivamente a más temprana edad.

La soledad es vivenciada por muchas personas en algún momento de su vida, sin embargo es la etapa adolescente la que se encuentra más vulnerable con relación a experimentar sentimientos de soledad, es un período donde se fortalece el sentido de pertenencia y que se están viendo afectados muchos adolescentes, puesto que en aras de lograrlo buscan sustituir dicho sentimiento en las redes sociales, en videojuegos y en pasatiempos virtuales con retos que los incitan a atentar contra su integridad física, de otros e incluso de la propia vida.

Debemos tener en cuenta la diferencia entre estar solo y sentirse solo, porque si bien es cierto, es necesario que los hijos aprendan a estar solos, pero con la certeza de que pueden contar con su familia, con sus padres a fin de dialogar, ser escuchados sin las interrupciones del celular, el pc, la tableta  y recibir apoyo cuando lo requieran.

¿Qué podemos hacer?

Es preciso establecer normas o acuerdos en el uso de la tecnología, respecto a horarios y/o  intervalos, podríamos darle el estatus de lugar especial a algunas áreas en la casa como por ejemplo en la mesa; en el colegio durante la jornada escolar; en nuestros lugares de trabajo mientras almorzamos con nuestros compañeros o hablamos con alguno de ellos. También organizar reuniones donde se prescinda del uso de celulares.

Con la familia se sugiere tener momentos para departir dentro o fuera de la casa, donde no esté presente el celular o la tableta, incluso al conducir es más enriquecedor si aprovechamos el tiempo y conversar con nuestros acompañantes hijos, cónyuge, familiares o amigos que responder el celular o escuchar la radio.

Fortalezcamos las habilidades sociales desde pequeños frecuentando ambientes al aire libre donde pueda relacionarse directamente con los amigos, hacer deporte y jugar.

Involucrémonos en pasatiempos diferentes a las redes sociales, los videojuegos, las computadoras, etc.

Acompañemos a nuestros hijos en las tareas escolares, son un momento de conocer más de ellos y de cómo están asimilando los contenidos académicos.

Adicionalmente, una buena opción es contar con un programa de control parental con el objeto de bloquear páginas con contenido riesgoso o inadecuado para nuestros hijos.

En conclusión:
  1. Es necesario tener claro que la tecnología tiene su lado positivo, porque es un instrumento de aprendizaje, facilita muchos procesos y puede acercar a los que se tiene lejos.
  2. Los padres debemos llegar a acuerdos previos sobre el manejo del Internet para evitar desautorizaciones entre sí.
  3. Concretemos un tiempo para el uso de computadoras y celulares, teniendo en cuenta las actividades de uso básico, como las tareas o uso de correo electrónico
  4. Ajustemos tiempo para el uso de la tecnología y salidas al aire libre en lo cotidiano.
  5. Fomentemos como padres la conversación familiar, escucharnos, reír juntos, compartir ideas sobre la vida, lo que ocurre alrededor. La tecnología es satisfactoria, pero la armonía familiar representa un valor mucho más poderoso.
  6. Expliquemos a nuestros hijos que cuando estemos de visita en casa de familiares y amigos es para dedicarle tiempo a quienes visitamos, así como cuando recibimos visitas.
  7. Fomentemos en nuestros hijos la lectura, el cine, el deporte, actividades culturales

Finalmente, recordemos que como padres somos modelos para nuestros hijos, de manera que usemos el celular y la computadora tal y cómo esperamos que nuestros hijos lo hagan en cuanto a lugares: carro, casa, visitas, restaurantes; momentos: conversaciones, cine, paseos, celebraciones, almuerzos familiares; y el tiempo que le dedicamos diariamente.

jueves, 9 de marzo de 2017

La adolescencia: Sugerencias para los padres



Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comenten sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Comenten el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.

Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta.

Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.

Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.

A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

La adolescencia: Las responsabilidades de los padres

Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comente sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Comente el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.
Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta
Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.
Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.
A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

martes, 7 de marzo de 2017

LOS ADOLESCENTES Y EL SEXTEO

Cada vez son más y a más temprana edad, los adolescentes que cuentan con una herramienta de comunicación virtual tan sencilla como un celular, cuyas aplicaciones permiten una apertura al mundo, a acercar a quienes se tiene lejos y a compartir incluso con quienes no se conoce.

Este nuevo accesorio, puede convertirse en un gran riesgo si no se tienen las precauciones y normas de uso. Una de las mayores alarmas es el “sexteo”, conocido como la práctica de compartir mensajes de índole sexual a través de un teléfono celular o un computador donde puede enviarse fotos y videos.

Aunque el “sexteo”  no es un delito en sí mismo, si empieza a considerarse como tal cuando intervienen menores de edad o cuando siendo adultos uno de los mismos no está de acuerdo con la publicación de las imágenes. Desafortunadamente muchos adolescentes pasan largas horas inmersos en sus celulares y computadores sin supervisión alguna y en gran parte de los casos sin una orientación previa, un seguimiento continuo ni un acompañamiento de un adulto responsable.

Como padres y adultos responsables de los menores de edad es necesario tener en cuenta que cada foto o video que se publique en el ciberespacio se pierde el control sobre la imagen, dado que el destinatario puede duplicarla, guardarla o difundirla a su amaño. Igualmente el riesgo de ser difundida no es solamente por quien la ha recibido inicialmente, se debe contemplar la posibilidad de perder el celular o pueden acceder a través de wifi pública a nuestro dispositivo o el de nuestros hijos y así queda expuesta cada foto o video guardado.

Lastimosamente muchos adolescentes envían fotos o videos con contenido sexual a sus pares por curiosidad, por diversión, por presión, etc.  pudiendo ingresar fácilmente al flagelo de la pornografía infantil sin darse cuenta, tanto quien porta fotos o videos con contenido sexual de menores de edad, como aquellos que las difunden, tipificándose como delito. Dentro de los grandes riesgos están los pedófilos, las redes de trata de personas, el ciberbullying, suplantación de identidad, extorsión, abuso sexual, entre muchos otros.

Con este panorama ¿qué se debe hacer?

Como padres debemos tener claridad que los adolescentes atraviesan una etapa de búsqueda de identidad y si no gozan de una adecuada comunicación con sus padres, buscarán equivocadamente cualquier tipo de amor para sentir que son valorados y buscarán en otras personas resolver las dudas que tienen sobre temas propios de su edad.

Se requiere que nuestros hijos aprendan de nosotros a manejar adecuadamente las relaciones interpersonales y a construir en familia habilidades sociales para la vida cotidiana, especialmente el fortalecimiento de la autoestima. La comunicación familiar y el ejemplo son la clave, desde su primera infancia requieren estructuras para ir tejiendo su propia identidad, ellos observan todo el  tiempo la manera como manejamos las situaciones por resolver, el estrés, las normas, los límites, nuestros vínculos con el entorno, el uso de internet, todo.

Es necesario recordar que los padres somos su guía, así que debemos prepararlos para la gran gama de posibilidades que se les puede presentar. Enfatizando en el tópico del “sexteo”, es imprescindible manejar el tema de la sexualidad, construir el concepto y respeto del cuerpo propio y de los demás, el significado de la privacidad,  el amor propio, el auto concepto. Mostremos claridad que nos pueden hablar de lo que deseen saber, planteemos en casa espacios para dialogar sobre la sexualidad, la relación consigo mismos, con los demás, con el entorno, que sepan distinguir y desenvolverse en una presión de grupo o de terceros, aprender a diferenciar y evitar dejarse llevar o no por lo que puede ser una moda. Evitemos criticar sus inquietudes o posibles posturas, por el contrario escuchemos sus preguntas y sus respuestas para orientarlos e indicarles los posibles riesgos que conlleva las decisiones que se puedan tomar; invitémoslos a que cada decisión debe tener un mínimo de reflexión. Es importante depositar en nuestros hijos el grado de responsabilidad que les corresponde acorde a su edad y decirles lo que esperamos de ellos. Reforcemos su amor propio y resaltemos lo valiosos y amados que son, por lo tanto como un gran tesoro deben cuidarse y comportarse. Aprovechemos las oportunidades que tenemos cerca como un programa de televisión, una noticia, un comentario, un libro, etc., ya que generalmente resulta más fácil hablar de un tercero que de sí mismos. Recordemos valorar las opiniones e inquietudes de nuestros hijos, pues siempre será una oportunidad de conocerles más, de comprenderlos y orientarlos. Interesémonos por conocer no sólo a sus amigos, si no a los nuestros, luego que son el círculo donde socializan y aprenden nuevas experiencias. Debemos trasmitir siempre mensajes positivos para fortalecer su autoestima y asertividad en la toma de decisiones.

Finalmente, respecto al uso general de los dispositivos que permiten el acceso a internet y que facilitan un probable caso de “sexteo”, es necesario tener estrategias para prevenir la posible situación y desde la corresponsabilidad tanto en el colegio como en casa se deben dar pautas de protección en internet. En ambos escenarios se debe fortalecer en los niños y adolescentes el respeto a sí mismos, por los demás y la importancia de los límites personales, así como las consecuencias personales, sociales y legales de estar en medio de un “sexteo”.

Comparto con ustedes una página web con un Programa desarrollado por Pantallas Amigas e impulsado por Google, con la colaboración de INAI, REDIM, Canal del Congreso, DIF Nacional, InfoDF y SIPINNA de México con el objeto de reflexionar sobre los riesgos del sexting.
Pantallas amigas. (2006). 10 razones para no realizar sexting. Recuperado de http://www.pensarantesdesextear.mx/prevencion-10-razones-no-sexting/

domingo, 25 de septiembre de 2016

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LIDERAZGO COTIDIANO

Cuando se escucha la palabra inteligencia suele interpretarse como característica propia de una persona versada o preparada intelectualmente y cuando se escucha la palabra emoción, se hace referencia a los sentimientos, los cuales se supone deben ser objetivados al momento de tomar decisiones.

Pues bien, hemos escuchado hablar de una conjunción la cual se ha tornado mucho más valiosa y es la inteligencia emocional, la cual hace alusión al conocimiento de las emociones y la capacidad de comprender las propias y las ajenas.

Cada uno de nosotros se convierte en un líder en los diferentes espacios donde nos desarrollamos: la familia, los círculos sociales, el trabajo, de tal manera que se hace necesario adentrarnos a ese mágico mundo de las emociones y de la necesidad de poder identificar las nuestras y las de quienes nos rodean, dado que la paleta de emociones nos acompañan en nuestra cotidianidad y en la medida que aprendamos la habilidad de  controlarlas y usarlas, hará que seamos más eficientes.

Para lograr desarrollar la habilidad planteada es necesario tener en cuenta que hay tres aspectos que orientan nuestro ser y nuestras relaciones con los demás: El sentir, el pensar y la acción. De tal manera que al tener un sentimiento se traduce en un pensamiento, este en una palabra y con todo el poder que ella encierra se convierte en acción.

La tarea desde nuestra postura como padres es orientar a nuestros hijos en el conocimiento, control y manejo de las emociones, para hacer de ellos unos seres con la habilidad de comprenderse a sí mismo y al otro. En esta medida tendrán relaciones sociales más eficientes y fluidas.

No obstante, no podemos dar de lo que no tenemos, así que se hace necesario revisar nuestra inteligencia emocional y empezar a ejercitarnos en ella, tanto como hacen los deportistas de alto rendimiento, entrenan para lograr la meta, así mismo debemos entrenar en el día a día la habilidad de conocer y controlar nuestras emociones para poder comprender las de quienes se relacionan con nosotros.

Saber aplicar adecuadamente la inteligencia emocional contribuye a mejorar las relaciones con la pareja, la familia, los amigos, compañeros, equipo de trabajo; impulsa la aptitud de credibilidad y liderazgo; favorece la resolución de conflictos de forma armónica y satisfactoria; y facilita el desempeño individual de la actividad profesional reduciendo estrés en casa y en el trabajo.

La inteligencia emocional aplicada a los distintos espacios donde nos desenvolvemos nos permite mejorar en torno al liderazgo y toma de decisiones, entre otros tópicos, requiriendo el desarrollo de habilidades como empatía, la resolución de conflictos, adaptabilidad, simpatía, entre otros.

En algún momento de nuestras vidas tendremos la oportunidad de ejercer como padres, jefes, compañeros, orientadores, docentes, etc., he ahí la importancia de potenciar la capacidad de ser líderes, siendo necesario que tengamos en cuenta el valor que la inteligencia emocional tiene para desempeñar este rol y  desarrollar las capacidades necesarias.

Debemos recordar que para ser eficientes como líderes, debemos tener un conocimiento claro de nuestras emociones y saber que cada una de nuestras acciones genera alguna reacción en las personas de nuestro entorno. Es así como debemos relacionarnos y trabajar en conjunto con los demás.


Finalmente, la tarea con nosotros mismos es tomarnos tiempo para identificar nuestras emociones, aprender a regularlas, desarrollar la habilidad de comprender las emociones de los demás y fortalecer las habilidades sociales. Depende de cómo nos sentimos, así mismo pensamos y actuamos. Recordemos y concienticémonos que no todos sentimos ni pensamos igual.

sábado, 8 de febrero de 2014

SER PROFESIONAL: COMPROMISO Y COHERENCIA



 Ser profesional en el sentido de formación o aprendizaje, ostenta una gran gama de opciones, como las basadas en tecnología, adelantos científicos, la medicina, la docencia, las ciencias humanas y sociales, etc. No obstante, todas representan un quehacer que requiere un compromiso con la sociedad y con la profesión persé. Es así como los profesionales en general, son aquellas personas que conocen y saben hacer apropiadamente su labor y dedican la mayor parte de su tiempo a ella, convirtiéndola en su medio de vida.

El comportamiento del profesional debe ser orientado por la conjunción ética, la cual debe ser la esencia del servicio profesional, entre el proyecto de vida personal y la base de la confianza que de alguna manera la sociedad deposita en los profesionales. Convirtiéndose en ciudadanos con mayor responsabilidad hacia la comunidad, dado el bagaje de conocimientos y herramientas adquiridas durante su preparación como tal.

La reflexión gira en torno a la importancia de que cada persona que desea prepararse para ejercer una profesión, debe buscar la excelencia desde dos puntos de vista: Contar con un concepto claro e innovador de la vocación profesional como proyecto de vida en términos honestos, justos y responsables; así como tener clara la magnitud de ofrecer un servicio comprometido y sobresaliente para  la sociedad.

Para el logro de dicho servicio, se considera ineludible escoger adecuadamente la profesión a desarrollar, teniendo en cuenta el indagar suficiente información sobre la carrera a estudiar, decidir concienzudamente dicha profesión, evitando estudiar por estudiar. Escuchando las sugerencias de padres y familiares, sin basarse sólo en lo que ellos quisieran que se elija, ya sea por el estatus de una profesión o por el posible margen económico que represente. Se debe tomar el tiempo preciso para tan importante decisión, puesto que dicha elección se convertirá en el proyecto de vida.

El ejercicio profesional se construye y se debe contar con un discurso coherente, que permita orientar la acción de las personas interesadas en ser idóneos profesionales en el sentido completo del término, es decir, profesionales técnicamente capaces y honestamente rectos en el desempeño de su labor profesional. En este orden de ideas surge un desafío de doble vía, ser extraordinarios profesionales para ser íntegros ciudadanos y ser extraordinarios ciudadanos para ser íntegros profesionales.

Es así como emerge el valor del compromiso y la coherencia, teniendo en cuenta que tiene por objeto el ser y parecer una persona con actitudes y comportamientos consecuentes cotidianamente, existiendo una relación estrecha entre lo que se dice y se hace, responsablemente. Es relevante resaltar que en la medida que se disfrute lo que se hace, igualmente se reflejará en el quehacer y en quien recibe el servicio. Muy seguramente será mucho más eficiente y eficaz en su profesión. En esta medida se lograrán altos niveles de compromiso tanto en los lugares de trabajo, como en las esferas personales, familiares y sociales, uniendo factores primordiales como son la coherencia y la responsabilidad.

viernes, 16 de noviembre de 2012

NUESTROS HIJOS ESCOLARES Y LA SEXUALIDAD

Una de las grandes curiosidades que se genera en los seres humanos es el descubrir lo desconocido y nuestros hijos no son la excepción. Desde su nacimiento están conociendo el mundo que les rodea, inician un proceso de relacionarse con los demás, empezando con sus padres, hermanos, familiares y más adelante con sus amigos, compañeros y docentes.

La sexualidad es también un mundo maravilloso que poco a poco va haciendo parte del conocimiento de los niños y las niñas, iniciando con el reconocimiento del propio cuerpo, luego del de los demás, siendo niños o niñas, descubriendo que hombres y mujeres somos físicamente diferentes. En la medida que nuestros hijos crecen, se interesan por relacionarse con sus pares indistintamente si son del mismo género o no. 

En la etapa escolar los niños y las niñas perciben que el sexo está rodeado de secretos, cosas que aún no entienden y que expresan sólo en susurros a sus "mejores amigos”. Por el desconocimiento que aún tiene sobre la anatomía del sexo opuesto, así como también la actitud sincera y despreocupada que presenta ante el placer, comienzan a darse los clásicos juegos donde fantasean siendo “novios” de  la niña que les parece más linda o del chico más guapo o extrovertido del grupo, así como juegos de mamá, papá o el doctor. Es importante que en esta etapa los padres se sientan tranquilos antes los primeros pasos de sus hijos en la relaciones amorosas que nada tienen de peligrosas o prematuras, sino por el contrario, son una prueba para las situaciones que van a producirse en la pubertad y adolescencia. Es importante que se acerquen a sus hijos y dialoguen con ellos sobre sus dudas e inquietudes, siempre será mucho mejor que esas dudas las expresen y les sean aclaradas en casa y no fuera de ella. En esta medida se afianzará la manera de ver el mundo y de relacionarse con él. 

En este proceso no están sólo con los padres, pues existen otras personas  como los cuidadores, docentes, amigos o pares y también entran en juego los medios de comunicación. Todos sabemos que nuestros hijos nacieron en una época fuertemente digital y virtual, y es a través de la televisión y más aún de la Internet, donde tienen la posibilidad de acceder a un mundo atractivo, fantástico y llamativo. En ocasiones pasan largas horas navegando y sin buscarlo ingresan a páginas no recomendadas para ellos, ya sea por coincidencia, por recomendación de sus pares o por haber escuchado a adultos y/o hermanos mayores.

Es necesario aclarar que la Internet es una herramienta y como todo, debe tener una supervisión y orientación de adultos responsables. Pero igualmente, se sabe que muchos padres no cuentan con el tiempo para estar en el acompañamiento constante de sus hijos al acceder a dicho recurso de información. En este orden de ideas  uno de los compromisos como padres es elegir los programas de televisión, películas, videos y hasta las paginas web, cuyo contenido sea acorde a la edad de nuestros hijos. Es así como una buena opción es tener un programa de protección infantil en cada computador donde tengan acceso nuestros hijos, así habrá mayor seguridad para evitar que tanto imágenes como información inadecuada llegue a ellos. El siguiente es un enlace que nos puede ayudar a hacer el control de la navegación por Internet de una manera más segura para nuestros hijos: control parental: navegación en internet para niños

En medio de dicho panorama es necesario mantener una adecuada  comunicación manteniendo la calma y la tranquilidad frente a inquietudes de contenido sexual, recordarles que cada persona cuenta con un espacio personal y como tal es necesario respetarlo y hacer respetar el propio. Así van aprendiendo a cuidar de su propio cuerpo. Se debe tener en cuenta que es mejor iniciar, desde casa, los temas sobre sexualidad en los primeros años de su niñez, aunque nunca es demasiado tarde para empezar. Brindarles información adecuada a su edad los ayudará a sentir que tienen más control sobre su cuerpo y a tomar decisiones responsables consigo mismos y con quienes le rodean, facilitándoles información precisa para tomar decisiones con responsabilidad. Un aspecto clave es ganar su respeto, si se logra, probablemente acudan a nosotros y a otros adultos que les inspiren confianza cuando necesiten informarse y no precisamente a sus pares o medios de comunicación. 

Enseñar a nuestros hijos sobre sexualidad es un proceso constante, ellos necesitan mucha información. Necesitan saber todo, desde anatomía, pubertad, hasta cómo mantener relaciones saludables; sin embargo, es importante tener claro que no todos los niños aprenden al mismo ritmo. 

Es importante resaltar que, como padres, somos sus orientadores y se hace necesario aprovechar todos los espacios posibles para clarificar ideas, juegos, conceptos, entre otros, utilizando los mejores aliados: la información, la confianza, el respeto y el amor que les hemos profesado.

viernes, 18 de mayo de 2012

Tentaciones individuales y relación de pareja


Todo Ser humano ha experimentado lo que se llaman tentaciones y de muchos tipos, desde lo económico, pasando por los manjares, hasta lo referente a la relación con otro u otra. En esta oportunidad se tratará el tema de las tentaciones desde la seducción sexual, la cual muchos la han experimentado sin importar el estado civil o tendencia sexual que se tenga. Cuando se tiene pareja, se tienen igual tentaciones y el conflicto no es que se presenten dichas tentaciones, sino el manejo que se le da a las mismas. Tanto hombres como mujeres han pasado por esta experiencia, donde el punto es ser conciente de ello y tomar una decisión al respecto.

Existen varias opciones que median al momento de tomar una decisión. Podría dejar de ser tentación y sucumbir a ella, convirtiéndose en infidelidad, con todo lo que ello representa y significaría en la relación de pareja que se tenga o se haya elegido.

Habrá algunas personas que consideran las tentaciones como la gama de posibles opciones de elección de pareja y optan por simplemente cambiar de pareja. No obstante, la invitación es que dentro de las alternativas a tener en cuenta para la toma de decisión, podría contemplarse aquella que permita evaluar la vida actual con la pareja estable que se tenga, analizar las consecuencias posibles y ¿por qué no? Elegir sobrepasar dicha tentación, dejarla pasar, delimitarla con ese apelativo de simple tentación, así no sea tan simple sino por el contrario bastante compleja.

La propuesta es recordar que, en el caso de los que ya han elegido pareja, tengan en cuenta su elección, como una preferencia por la cual seguir adelante, afianzando la relación actual y así dejar pasar la tentación, sin darle más poder del que realmente representa.

Una de las formas para contribuir a reducir y erradicar el posible poder de una tentación, es hablarlo, expresarlo a la pareja. La gran mayoría de las veces deja de ser atractiva dicha tentación, tiende a perder el encanto, especialmente porque deja de ser oculto, deja de ser prohibido, se torna un tema explicito, manifiesto. Sin embargo para que ello sea posible, se espera que la pareja brinde la suficiente confianza y comprensión para que, entre los dos, se logre superar dicho dilema, adquiriendo nuevos acuerdos o retomando los ya establecidos.

En algunas experiencias de distintas parejas, se ha podido precisar que cuando surgen las tentaciones estas se enmarcan en dos aspectos: En la perspectiva estética y/o en su forma de ser o relacionarse, quien representa el rol de tentación con el tentado. Desde el punto de vista estético es lo meramente cultural y social de las medidas y formas perfectas tanto para hombres como para mujeres. Pero que, efectivamente se centra en el aspecto físico y esa perspectiva termina siendo superficial, dado que una relación se basa en factores más trascendentales que solo la atracción física. Cuando se hace referencia a aquellas tentaciones donde prima la forma de ser o relacionarse socialmente, la mayoría de las veces connota un recuerdo de lo que fue la relación en una etapa anterior o los llamados mejores momentos con la pareja actual. En este caso es quizá la búsqueda de la propia pareja en dicha tentación. Es así como algunos plantean argumentos como : “Es que es parecida a ti, en la forma como eras antes”, “Es que tiene detalles que tenías tu antes conmigo”, “Es que me presta atención como lo hacías tu antes”, etc. Sin embargo, también existen experiencias que refieren, que el comportamiento es diferente al de la pareja. En este caso, se puede observar que ha tenido la oportunidad de comparar a su pareja con la persona que está haciendo las veces de tentación. Surge la pregunta ¿qué tan diferente realmente es? Y es importante adelantar una revisión sobre la manera como se estableció la relación con la pareja, específicamente durante el proceso del noviazgo y muy seguramente se llegará a la misma conclusión: Es una búsqueda de quien fue su pareja en un momento dado.

De manera pues, que las tentaciones tendrán mayor poder y riesgo dependiendo de la fortaleza tanto individual como de la relación de pareja, en torno a comunicación, cercanía, sinceridad, afecto y toda la gama de expresiones de amor.

Las tentaciones siempre existirán. El punto importante es superarlas de acuerdo a las posturas de cada persona y de cada pareja, evitando convertirlas en infidelidad. Se debe recordar que los escalones de la misma son: ver, desear y finalmente tomar.

martes, 31 de mayo de 2011

La adolescencia: Sugerencias para los padres

Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comente sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Refieran el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.

Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta.

Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.

Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.

A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

miércoles, 25 de mayo de 2011

La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes


La gran mayoría de padres y docentes identifican  los cambios típicos a nivel  fisiológico y físico en los adolescentes, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, desconocen o sienten confusión en torno a la influencia de dichos cambios en el comportamiento de quienes atraviesan dicha etapa.

La adolescencia es el periodo en el que se deja atrás la infancia y se construye la identidad adulta. Es así como se afianza la construcción de su proyecto de vida. Esto se hace posible en la medida que los adolescentes, logren comprenderse, aceptarse y quererse a sí mismos, en aras de alcanzar su autonomía.

Esta etapa les genera temor, dado que no comprenden si están siendo niños o se deben comportar como adultos. Igual sucede con los padres, se presenta confusión y temor de no tener claridad en tratar a su hijo o hija como si fuera su pequeño niño o niña o como “grande”. En el caso de los adolescentes, esta situación se ve agudizada por la imagen que tengan de si mismos, dado que usualmente no se sienten a gusto con dicha nueva imagen, pues aparece el acné, el crecimiento de su cuerpo y de las partes del mismo, sus formas físicas  van cambiando, el vello surge en distintas partes de su ser, etc. Todo esto les hace tomarse un buen tiempo para aceptar y apropiarse de su sexualidad y de sus cambios físicos. Es así como muchos chicos pasan horas en el gimnasio y muchas chicas frente al espejo maquillándose, todo con el objeto de intentar sentirse bien, para que los vean bien quienes les rodea, en especial el grupo de pares, tanto del mismo sexo, como del opuesto.

En este mar de dudas, navega también la necesidad de afianzar su autonomía, es por esta razón que los adolescentes tienden a desafiar a sus figuras de autoridad, sean estos padres o profesores, dado que los adolescentes quieren tomar sus propias decisiones en medio de un idealismo acerca del entorno y del mundo que les rodea, cuestionando las actitudes, opiniones y valores de dichas figuras de autoridad. Este aspecto responde a la necesidad de tener límites claros, necesitan contar con la firmeza y comprensión de quienes los cuidan y orientan.

Es importante recordar que las normas son una construcción de cada familia y se interiorizan desde la infancia, así sean cuestionadas durante la adolescencia. No obstante, se hace necesario no solo establecer límites, sino escuchar a los adolescentes, respetarlos, confiar en ellos. En esta medida ellos aprenderán a creer en si mismos y en la capacidad de construir su propio proyecto de vida.




jueves, 28 de abril de 2011

El matrimonio: una decisión


Cuando se vive un proceso de noviazgo atravesado por el enamoramiento, la atracción mutua, el querer compartirlo todo con ese ser a quien se ama, muchos consideran que, como en los cuentos de hadas, el fin es llegar al matrimonio y perse, ser felices por siempre…

Si bien es cierto que la relación matrimonial vive distintas etapas, cada una con sus propias características y retos por resolver, la inquietud tanto de hombres como de mujeres, especialmente cuando lo comparan con el tipo de relación que se llevaba durante el período del noviazgo y las distintas expectativas al llegar dicha unión, es ¿cómo mantener el matrimonio?

En primera instancia es necesario clarificar que el matrimonio no es la prolongación del noviazgo. El matrimonio es un vínculo horizontal, es un acto de constancia, de elección diaria, es una opción de vida, una decisión dentro del proyecto de vida de las personas que optan por unirse, ya sea a través de rito religioso o por unión libre.

El matrimonio es mucho más que el ritual de unión entre dos personas que se aman. Es el inicio de un nuevo camino, es una nueva etapa en la vida de ambos en pareja, basado en un sentimiento mutuo, el amor.

Siendo una elección y opción de vida, se considera que para que funcione y se mantenga es necesario conservar en la memoria ese momento mágico en que se aceptaron en unión eterna, cuando, románticamente hablando, dos corazones se convirtieron en uno.  Es crearlo, decidir elegir a la pareja diariamente, es importante alimentarlo, abonarlo, ambos deben aportar lo mejor de cada uno para lograr los objetivos mutuos. Se debe querer para el otro lo que se desea para sí mismo, se debe estar dispuesto a dar y a recibir las distintas muestras de amor. Vivir la exclusividad de pareja, el respeto, el interés por el otro, la empatía, el afianzamiento de la comunicación. Esta última se convierte en base primordial entre los cónyuges, en la medida que se fortalezca la comunicación se consolida la relación matrimonial.

El amor genuino dentro del matrimonio es más que sentir, es practicarlo como el deporte. Es ensayarlo como un instrumento musical, es mantenerlo como el estado físico, se cultiva como un jardín.

Es importante tener claro que la responsabilidad de que el matrimonio funcione es exclusivamente de la pareja. Es una decisión de ambos el aportar para que su proyecto de vida como pareja siga adelante. Entre los dos se debe mantener viva y potente la llama del amor, de forma que cada acto de amor, cada recuerdo, se convierta en un trozo del carbón que la mantiene viva.

lunes, 14 de febrero de 2011

Ruptura conyugal, ¿ruptura parental?

La familia como sistema abierto establece distintos intercambios con su entorno externo e interno, más allá de las individualidades de sus miembros. Es así que  dentro del grupo familiar se pueden apreciar pequeños subconjuntos formados por elementos del mismo sistema que se relacionan entre sí, en torno a una misma función o cualidad; es lo que se conoce como subsistema. Al interior de la familia se distinguen: subsistema conyugal, parental y fraterno.

Subsistema conyugal está compuesto por la pareja de esposos, siendo el eje en torno al cual se forman todas las relaciones y lleva implícitas tareas de complementariedad y de acomodación mutua, en las que cada miembro debe adaptarse para formar una identidad en pareja, un "nosotros" que va más allá del "tú" y "yo". Posee funciones específicas, vitales para el funcionamiento de la familia, como son el brindarse apoyo y seguridad, mostrarse afecto y tener relaciones sexuales.

Subsistema parental que lo integran los progenitores, sean estos padres biológicos o culturales representando el poder ejecutivo y ejerciendo las funciones organizativas básicas. En este subsistema son básicos los principios de autoridad, jerarquía y diferenciación de sus miembros. Los padres deberán valorar a cada hijo como los seres únicos e irremplazables que son, evitando compararlos entre sí, a la vez que les ofrecen igualdad de alternativas y de oportunidades sin ningún tipo de discriminación.

Por último, Subsistema fraterno, que hace referencia a la relación entre los hijos, provee el primer laboratorio social en el que los niños aprenden a relacionarse con iguales, aprendiendo experiencias como el compartir, negociar,  y rechazar, entre otras. Las relaciones entre hermanos son muy significativas y constituyen un auténtico campo de aprendizaje donde se ensayan la competición, pero también la cooperación y la negociación. La competición entre hermanos es una fuente potencial de conflictos, pero también de rivalidad constructiva, ya que los hermanos evolucionan gracias a la relación que hay entre ellos y al afán por diferenciar su propia identidad dentro del sistema familiar. En el caso de los hijos únicos, las experiencias anteriores dependen en gran medida de sus padres, quienes facilitan estos aprendizajes a través del círculo educativo o social, ya sea con familiares o amigos en lo posible de la misma edad.

Como cada subsistema lo componen seres humanos, hace que sean complejas las relaciones entre si, llegando a confundirse sus funciones, roles y jerarquía dentro de la estructura familiar, principalmente en los subsistemas conyugal y parental, especialmente cuando surge la ruptura del primero de ellos, dado que se tiende a hacer ruptura simultánea del subsistema parental, afectando la estabilidad u orientación en los hijos e incluso ubicándolos en medio de una lucha de poder entre los padres.

Al desaparecer el subsistema conyugal, termina la relación de pareja, pero continúa la relación del subsistema parental hacia el fraterno. He ahí la necesidad de asumir la función y objetivo de estos subsistemas, pues continúan los hijos siendo hijos y los progenitores siendo padres, así ya no sean pareja. En la medida que se tenga claridad en este concepto la antigua pareja tendrá elementos más claros para establecer una adecuada relación como padres, lo cual se verá reflejada en los hijos.

Al tomar la decisión de romper como pareja, es importante tener en cuenta a los hijos explicándoles que ya no serán esposos o cónyuges, pero serán siempre padres y ese tipo de amor no debe verse afectado, así como tampoco los acuerdos en la formación y orientación del subsistema fraterno.

Para los hijos será un proceso de ajuste y adaptación la nueva estructura y tipo de familia que tendrán, pero se les facilitará en la medida que los padres adelanten este acompañamiento y aprendan a diferenciar la relación de pareja de la relación como padres, dado que los hijos necesitan tener acceso a ambas figuras parentales encontrando normas, limites, comunicación y demás acordadas y establecidas por ambos padres siendo consecuentes en ambos hogares, independientemente de que hayan establecido nuevas relaciones de pareja. Esta es una base primordial para continuar con la socialización y formación de los hijos independientemente de la ruptura conyugal.

martes, 4 de mayo de 2010

El deporte, ¿elección nuestra o de nuestros hijos?

¿Qué puede aprender un niño a quien obligan a empezar un deporte, un niño que suplica no entrar en la piscina, por ejemplo? Tal vez es  un niño con temor, quien espera ser escuchado por sus padres, principales protectores.

¿A cuántos niños hemos visto en una escena similar?

Podríamos ser más pacientes y respetuosos con los momentos y las motivaciones de nuestros chicos. Muy seguramente aprenderán más y mejor, con mayor motivación y entusiasmo, aquellos niños a quienes les gusta un deporte, entonces, qué mejor que indagarles cuáles son sus preferencias y así  apoyarlos en sus gustos, evitando en cambio, obligarlos a practicar uno de nuestra predilección sin tenerlos en cuenta a ellos.

Este es el principio.

La segunda parte de esta elección es el proceso. Usualmente elegimos escuelas o clubes encargados de enseñar un deporte en particular, en la gran mayoría, los profesores y/o formadores deportivos planean sus clases con objetivos puntuales y dentro de ellos, los primeros son precisamente la formación como personas, antes que la competencia como tal, incentivan el placer por el juego, por el deporte antes que por el premio.

Los niños que inician la práctica de un deporte, lo hacen no solo para aprender, sino para disfrutar. Practicando van aprendiendo y no solo la técnica del deporte elegido, sino el compartir,  perder, empatar, ganar. No obstante, este último no es el objetivo por lo menos dentro del deber ser, al introducirse en el mágico mundo del aprendizaje deportivo.

Es triste observar padres y madres exigiendo demasiado a sus hijos en el rendimiento deportivo, especialmente en las primeras etapas deportivas, tal vez proyectándose a sí mismos, atropellando el proceso de formación de sus hijos. En aras de querer contribuir en el aprendizaje y técnica, lo que generan son sentimientos de culpa al niño, hiriendo su autoestima. En ocasiones, poco reconocen el esfuerzo y el significado que para su hijo tiene el ir creciendo como deportistas.

Es innegable que todos deseamos ser los mejores y por supuesto que nuestros hijos lo sean, sin embargo, es necesario recordar que damos nuestro mejor rendimiento cuando disfrutamos lo que hacemos, cuando nos preparamos y aprendemos lo que nos interesa, el desempeño es el resultado de dicho aprendizaje, del proceso en sí.

Los niños orientados por sus padres eligen un deporte y es muy común cambiar de elección, de manera que al principio es primordial y necesario permitirles conocer las distintas opciones, lo importante es la motivación y el incentivar el gusto por el deporte espontáneamente. Ya llegará el momento que se si es parte de su proyecto de vida o de su iniciativa individual, de acuerdo a sus habilidades y destrezas, elegirá el que más le interese y disfrutará practicarlo, llegando tal vez a un nivel competitivo.

Entonces, como padres tengamos paciencia, respetemos la individualidad de cada uno de nuestros hijos, apoyémoslos en la elección y práctica deportiva, teniendo en cuenta su evolución y desarrollo individual, los planes del club o escuela elegidos. De lo contrario el aprendizaje deportivo se tornará estresante, aburrido, generando apatía, frustración  y abandono de la actividad física.

Recordemos que son niños y niñas en proceso de aprendizaje, son personitas independientes de nosotros, ellos no son nuestra prolongación de nuestra existencia, son seres autónomos, distintos. Ellos son ellos, nosotros somos sus padres, orientadores, guías, apoyo, ejemplo.  De manera que es mejor no pasar inadvertido el tema de la elección deportiva, pues aunque no parezca, tiene mucha más incidencia de la que imaginamos.

viernes, 16 de abril de 2010

La mañana: ¡un hermoso despertar!

Todos deseamos tener un día maravilloso, en el que todo nos salga bien de acuerdo a nuestro plan mental diario. Queremos que independientemente del clima, del agite de la ciudad, de la programación laboral o académica, sea un día agradable.

Pues bien, esto depende de nuestra actitud hacia la vida,  al día a día, al entorno, hacia los demás. He ahí la importancia de un buen despertar. De ese primer momento de la mañana depende en gran medida el trascurrir del día. Ese instante al empezar la mañana afecta nuestros sentidos, nuestra visión del  mundo, nuestra actitud.

Los niños y niñas, no son ajenos a este sentimiento ni a esta programación. Así que nosotros los adultos, como padres podemos contribuir enormemente a que el día de nuestros hijos sea agradable y este objetivo empieza justo en el momento de despertar.

Cada familia es diferente y tiene costumbres propias, no obstante, vale la pena preguntarnos: ¿Cómo despertamos a nuestros hijos?, ¿Cómo contribuimos a que su día sea más agradable?, ¿Cómo es nuestro despertar?

Es así como vale la pena mantener la mente bien abierta y establecer una agradable, positiva y optimista rutina al levantar a nuestros hijos. Quizás surjan muchas sugerencias y está bien tenerlas en cuenta, por ahora ¿qué tal si nos atrevemos a levantarnos antes que los chicos, organizar nuestras cosas, nuestra presentación personal, estar listos y dedicarles sin afanes entre 7 y 10 minutos para su lindo despertar?

Como propuesta podríamos empezar por dejar lo que necesitamos listo desde la noche anterior, así en la mañana podremos contar con un tanto más de tiempo, pudiendo empezar hablándoles de manera dulce, tranquila, amorosa y con un tono que le vaya despertando,  mientras damos unas caricias por su espalda, cabeza, cabellos, un cosquilleo suave pero no arrullador. Hablando siempre, deseándoles los buenos días, recordándoles cuanto les amamos y que ya es hora de empezar un hermoso día. Hay que animarlos con cierta firmeza para tomar el baño mañanero y todo lo que representa la rutina de la mañana antes de ir al colegio y nosotros al trabajo.

Muy seguramente se despertará alegre, entusiasmado, amado y con una buena disposición para recibir este nuevo día. Se convertirá en un lindo recuerdo más de su infancia y aprenderá un buen hábito también.Esta forma de despertar se verá reflejada en su comportamiento en casa, en el colegio, con sus amigos, consigo mismo. Tendremos todos un mejor día, cada día.

Solo resta recordar que para lograr nuestros distintos objetivos se requiere de perseverancia, constancia, paciencia y mucho entusiasmo.

¡Vamos todos a intentarlo!

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Cual es el concepto que tenemos sobre el niño o la niña?

Desde nuestra infancia hemos escuchado toda clase de comentarios en torno a esos seres maravillosos que hacen parte del prometedor futuro: Los niños y las niñas.

Hay quienes dicen que los niños y niñas “son inquietos por naturaleza”, otros dicen que “mantienen midiendo el aceite”, otros comentan que “no entienden nada” y hay otros que dicen que “saben más que uno”, haciendo referencia a los adultos.

Los anteriores comentarios son ejemplos que dan cuenta del concepto que muchos adultos tenemos sobre lo que es un niño o una niña. De acuerdo a dicha significación, así mismo nos programamos mentalmente para interactuar con ellos, sean nuestros hijos, sobrinos, ahijados, amigos o vecinos.

De ahí la importancia de revisar esa imagen mental que tenemos de los niños y las niñas, así seremos más conscientes de la forma como nos relacionamos con ellos, sabremos lo que ellos necesitan para crecer, aprender, socializar. Igualmente, comprenderemos qué darles para su educación y cómo hacerlo. Es necesario tener presente que cuanto más amplio sea el conocimiento sobre la naturaleza de los niños y las niñas y sus diversas particularidades, mejor será el acercamiento y socialización que puedan recibir de nosotros en casa.

Recordemos que lo ideal es tener claridad en lo que queremos aportarles a su proyecto de vida, al proceso de este a lo largo de su infancia y los siguientes ciclos vitales individuales.

En esta ocasión, la invitación es a pensar en los niños y niñas, como aquellos seres sociales, inteligentes, dotados de grandes capacidades, únicos e irrepetibles, con una identidad propia como parte de su historia personal, que dependen de nosotros para conocer nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra cultura, nuestras creencias y que su relación consigo mismo, con los demás y con el mundo que les rodea, depende en gran medida de lo que nosotros les aportamos en lo cotidiano, con nuestro ejemplo, orientación, con la forma como establecemos su socialización.

Es así que nuestros hijos son capaces de interactuar con otros proporcionando su originalidad, haciéndolos diferentes de los demás, pero con capacidad de convivencia. Los niños y las niñas son el reflejo de nosotros mismos, de la familia a la cual pertenecen.