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jueves, 9 de marzo de 2017

La adolescencia: Sugerencias para los padres



Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comenten sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Comenten el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.

Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta.

Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.

Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.

A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

La adolescencia: Las responsabilidades de los padres

Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comente sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Comente el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.
Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta
Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.
Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.
A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

martes, 7 de marzo de 2017

LOS ADOLESCENTES Y EL SEXTEO

Cada vez son más y a más temprana edad, los adolescentes que cuentan con una herramienta de comunicación virtual tan sencilla como un celular, cuyas aplicaciones permiten una apertura al mundo, a acercar a quienes se tiene lejos y a compartir incluso con quienes no se conoce.

Este nuevo accesorio, puede convertirse en un gran riesgo si no se tienen las precauciones y normas de uso. Una de las mayores alarmas es el “sexteo”, conocido como la práctica de compartir mensajes de índole sexual a través de un teléfono celular o un computador donde puede enviarse fotos y videos.

Aunque el “sexteo”  no es un delito en sí mismo, si empieza a considerarse como tal cuando intervienen menores de edad o cuando siendo adultos uno de los mismos no está de acuerdo con la publicación de las imágenes. Desafortunadamente muchos adolescentes pasan largas horas inmersos en sus celulares y computadores sin supervisión alguna y en gran parte de los casos sin una orientación previa, un seguimiento continuo ni un acompañamiento de un adulto responsable.

Como padres y adultos responsables de los menores de edad es necesario tener en cuenta que cada foto o video que se publique en el ciberespacio se pierde el control sobre la imagen, dado que el destinatario puede duplicarla, guardarla o difundirla a su amaño. Igualmente el riesgo de ser difundida no es solamente por quien la ha recibido inicialmente, se debe contemplar la posibilidad de perder el celular o pueden acceder a través de wifi pública a nuestro dispositivo o el de nuestros hijos y así queda expuesta cada foto o video guardado.

Lastimosamente muchos adolescentes envían fotos o videos con contenido sexual a sus pares por curiosidad, por diversión, por presión, etc.  pudiendo ingresar fácilmente al flagelo de la pornografía infantil sin darse cuenta, tanto quien porta fotos o videos con contenido sexual de menores de edad, como aquellos que las difunden, tipificándose como delito. Dentro de los grandes riesgos están los pedófilos, las redes de trata de personas, el ciberbullying, suplantación de identidad, extorsión, abuso sexual, entre muchos otros.

Con este panorama ¿qué se debe hacer?

Como padres debemos tener claridad que los adolescentes atraviesan una etapa de búsqueda de identidad y si no gozan de una adecuada comunicación con sus padres, buscarán equivocadamente cualquier tipo de amor para sentir que son valorados y buscarán en otras personas resolver las dudas que tienen sobre temas propios de su edad.

Se requiere que nuestros hijos aprendan de nosotros a manejar adecuadamente las relaciones interpersonales y a construir en familia habilidades sociales para la vida cotidiana, especialmente el fortalecimiento de la autoestima. La comunicación familiar y el ejemplo son la clave, desde su primera infancia requieren estructuras para ir tejiendo su propia identidad, ellos observan todo el  tiempo la manera como manejamos las situaciones por resolver, el estrés, las normas, los límites, nuestros vínculos con el entorno, el uso de internet, todo.

Es necesario recordar que los padres somos su guía, así que debemos prepararlos para la gran gama de posibilidades que se les puede presentar. Enfatizando en el tópico del “sexteo”, es imprescindible manejar el tema de la sexualidad, construir el concepto y respeto del cuerpo propio y de los demás, el significado de la privacidad,  el amor propio, el auto concepto. Mostremos claridad que nos pueden hablar de lo que deseen saber, planteemos en casa espacios para dialogar sobre la sexualidad, la relación consigo mismos, con los demás, con el entorno, que sepan distinguir y desenvolverse en una presión de grupo o de terceros, aprender a diferenciar y evitar dejarse llevar o no por lo que puede ser una moda. Evitemos criticar sus inquietudes o posibles posturas, por el contrario escuchemos sus preguntas y sus respuestas para orientarlos e indicarles los posibles riesgos que conlleva las decisiones que se puedan tomar; invitémoslos a que cada decisión debe tener un mínimo de reflexión. Es importante depositar en nuestros hijos el grado de responsabilidad que les corresponde acorde a su edad y decirles lo que esperamos de ellos. Reforcemos su amor propio y resaltemos lo valiosos y amados que son, por lo tanto como un gran tesoro deben cuidarse y comportarse. Aprovechemos las oportunidades que tenemos cerca como un programa de televisión, una noticia, un comentario, un libro, etc., ya que generalmente resulta más fácil hablar de un tercero que de sí mismos. Recordemos valorar las opiniones e inquietudes de nuestros hijos, pues siempre será una oportunidad de conocerles más, de comprenderlos y orientarlos. Interesémonos por conocer no sólo a sus amigos, si no a los nuestros, luego que son el círculo donde socializan y aprenden nuevas experiencias. Debemos trasmitir siempre mensajes positivos para fortalecer su autoestima y asertividad en la toma de decisiones.

Finalmente, respecto al uso general de los dispositivos que permiten el acceso a internet y que facilitan un probable caso de “sexteo”, es necesario tener estrategias para prevenir la posible situación y desde la corresponsabilidad tanto en el colegio como en casa se deben dar pautas de protección en internet. En ambos escenarios se debe fortalecer en los niños y adolescentes el respeto a sí mismos, por los demás y la importancia de los límites personales, así como las consecuencias personales, sociales y legales de estar en medio de un “sexteo”.

Comparto con ustedes una página web con un Programa desarrollado por Pantallas Amigas e impulsado por Google, con la colaboración de INAI, REDIM, Canal del Congreso, DIF Nacional, InfoDF y SIPINNA de México con el objeto de reflexionar sobre los riesgos del sexting.
Pantallas amigas. (2006). 10 razones para no realizar sexting. Recuperado de http://www.pensarantesdesextear.mx/prevencion-10-razones-no-sexting/

sábado, 8 de febrero de 2014

SER PROFESIONAL: COMPROMISO Y COHERENCIA



 Ser profesional en el sentido de formación o aprendizaje, ostenta una gran gama de opciones, como las basadas en tecnología, adelantos científicos, la medicina, la docencia, las ciencias humanas y sociales, etc. No obstante, todas representan un quehacer que requiere un compromiso con la sociedad y con la profesión persé. Es así como los profesionales en general, son aquellas personas que conocen y saben hacer apropiadamente su labor y dedican la mayor parte de su tiempo a ella, convirtiéndola en su medio de vida.

El comportamiento del profesional debe ser orientado por la conjunción ética, la cual debe ser la esencia del servicio profesional, entre el proyecto de vida personal y la base de la confianza que de alguna manera la sociedad deposita en los profesionales. Convirtiéndose en ciudadanos con mayor responsabilidad hacia la comunidad, dado el bagaje de conocimientos y herramientas adquiridas durante su preparación como tal.

La reflexión gira en torno a la importancia de que cada persona que desea prepararse para ejercer una profesión, debe buscar la excelencia desde dos puntos de vista: Contar con un concepto claro e innovador de la vocación profesional como proyecto de vida en términos honestos, justos y responsables; así como tener clara la magnitud de ofrecer un servicio comprometido y sobresaliente para  la sociedad.

Para el logro de dicho servicio, se considera ineludible escoger adecuadamente la profesión a desarrollar, teniendo en cuenta el indagar suficiente información sobre la carrera a estudiar, decidir concienzudamente dicha profesión, evitando estudiar por estudiar. Escuchando las sugerencias de padres y familiares, sin basarse sólo en lo que ellos quisieran que se elija, ya sea por el estatus de una profesión o por el posible margen económico que represente. Se debe tomar el tiempo preciso para tan importante decisión, puesto que dicha elección se convertirá en el proyecto de vida.

El ejercicio profesional se construye y se debe contar con un discurso coherente, que permita orientar la acción de las personas interesadas en ser idóneos profesionales en el sentido completo del término, es decir, profesionales técnicamente capaces y honestamente rectos en el desempeño de su labor profesional. En este orden de ideas surge un desafío de doble vía, ser extraordinarios profesionales para ser íntegros ciudadanos y ser extraordinarios ciudadanos para ser íntegros profesionales.

Es así como emerge el valor del compromiso y la coherencia, teniendo en cuenta que tiene por objeto el ser y parecer una persona con actitudes y comportamientos consecuentes cotidianamente, existiendo una relación estrecha entre lo que se dice y se hace, responsablemente. Es relevante resaltar que en la medida que se disfrute lo que se hace, igualmente se reflejará en el quehacer y en quien recibe el servicio. Muy seguramente será mucho más eficiente y eficaz en su profesión. En esta medida se lograrán altos niveles de compromiso tanto en los lugares de trabajo, como en las esferas personales, familiares y sociales, uniendo factores primordiales como son la coherencia y la responsabilidad.

martes, 31 de mayo de 2011

La adolescencia: Sugerencias para los padres

Partiendo de todo lo establecido en el artículo anterior, La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes,  ¿qué hacer cómo padres con hijos adolescentes?

Es necesario prepararse para dicha etapa, ya sea a través de lecturas o compartir con otras familias que hayan pasado por esta experiencia, dado que este período se convierte en un gran reto para todos los padres.

Como padres es importante que se permita el cuestionamiento de los hijos adolescentes, bajo normas del respeto y adecuada comunicación, pudiendo orientar que la verdad del adolescente no es absoluta, es también un punto de vista.

Compartan su propia adolescencia, muéstrenle a sus hijos que ustedes también pasaron por esta etapa y también tuvieron sentimientos inconstantes, enojo ante la autoridad, miedos y esperanzas. Consideren el comportamiento de su hijos en torno a esos recuerdos; ello les servirá para tratar de entender ese comportamiento de manera más adecuada.

Comente sobre los derechos y las responsabilidades. Responsabilicen a sus hijos por su propio bienestar y que puede aportar al de la familia. Denle así mismo oportunidad de ayudar en las labores del hogar y de participar en las conversaciones dirigidas a decidir cuestiones familiares.

Refieran el hecho de que todos pasan por situaciones adversas y que pueden dejarse afectar negativamente o convertirlas en una oportunidad para crecer y de aprender.

Durante esta etapa de la vida, más que recurrir a castigos y a premios, es mejor  hablar con sus hijos adolescentes de consecuencias positivas y negativas del actuar. Las cuales dependerán de la decisión elegida a determinada conducta.

Los adultos deben ser coherentes con la palabra dada: cumplir lo que se ofrece. Las normas respecto al adolescente como salidas, horarios, responsabilidades familiares e individuales, etcétera., se debe hacer de forma razonada, especialmente porque se está contribuyendo al afianzamiento de su personalidad adulta, dejando claro tanto lo que se espera del adolescente, como las consecuencias de incumplir lo establecido. Las normas se deben convertir en ocasiones de acuerdo y de criterios claros de acción, tanto para los padres como los hijos adolescentes.

Es importante mantener los canales de comunicación siempre abiertos, que ellos comprendan, que como padres, estarán allí para escucharlos y orientarlos, que tienen la oportunidad de confiar en los padres, sin juzgamientos.

A pesar de todos los cambios físicos y comportamentales, los adolescentes necesitan de la familia, así consideren que ya son grandes y el mundo les pertenece. Ellos deben saber y sentir que se les ama, a pesar de todas las adversidades y situaciones propias de su etapa. 

miércoles, 25 de mayo de 2011

La adolescencia: Ni tan chicos, ni tan grandes


La gran mayoría de padres y docentes identifican  los cambios típicos a nivel  fisiológico y físico en los adolescentes, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, desconocen o sienten confusión en torno a la influencia de dichos cambios en el comportamiento de quienes atraviesan dicha etapa.

La adolescencia es el periodo en el que se deja atrás la infancia y se construye la identidad adulta. Es así como se afianza la construcción de su proyecto de vida. Esto se hace posible en la medida que los adolescentes, logren comprenderse, aceptarse y quererse a sí mismos, en aras de alcanzar su autonomía.

Esta etapa les genera temor, dado que no comprenden si están siendo niños o se deben comportar como adultos. Igual sucede con los padres, se presenta confusión y temor de no tener claridad en tratar a su hijo o hija como si fuera su pequeño niño o niña o como “grande”. En el caso de los adolescentes, esta situación se ve agudizada por la imagen que tengan de si mismos, dado que usualmente no se sienten a gusto con dicha nueva imagen, pues aparece el acné, el crecimiento de su cuerpo y de las partes del mismo, sus formas físicas  van cambiando, el vello surge en distintas partes de su ser, etc. Todo esto les hace tomarse un buen tiempo para aceptar y apropiarse de su sexualidad y de sus cambios físicos. Es así como muchos chicos pasan horas en el gimnasio y muchas chicas frente al espejo maquillándose, todo con el objeto de intentar sentirse bien, para que los vean bien quienes les rodea, en especial el grupo de pares, tanto del mismo sexo, como del opuesto.

En este mar de dudas, navega también la necesidad de afianzar su autonomía, es por esta razón que los adolescentes tienden a desafiar a sus figuras de autoridad, sean estos padres o profesores, dado que los adolescentes quieren tomar sus propias decisiones en medio de un idealismo acerca del entorno y del mundo que les rodea, cuestionando las actitudes, opiniones y valores de dichas figuras de autoridad. Este aspecto responde a la necesidad de tener límites claros, necesitan contar con la firmeza y comprensión de quienes los cuidan y orientan.

Es importante recordar que las normas son una construcción de cada familia y se interiorizan desde la infancia, así sean cuestionadas durante la adolescencia. No obstante, se hace necesario no solo establecer límites, sino escuchar a los adolescentes, respetarlos, confiar en ellos. En esta medida ellos aprenderán a creer en si mismos y en la capacidad de construir su propio proyecto de vida.