viernes, 28 de abril de 2017

COMUNICACIÓN FAMILIAR Y USO DE LA TECNOLOGÍA


Los avances tecnológicos son un gran aporte para la comunicación acercándonos especialmente con los que están lejos, el peligro es convertirse en adicto y alejar a los que tenemos cerca. Es así como se observa cada vez más reuniones de amigos y de familiares donde cada uno está inmerso en sus celulares, lo cual genera una gran contradicción: reunidos pero aislados.

El uso excesivo de la tecnología ha generado el aislamiento entre padres e hijos, postergando recurrentemente espacios de compartir, acompañar, conversar, etc.  Incrementando la vulnerabilidad en los niños, niñas y adolescentes, quienes requieren de la socialización en aras de aprender acerca del manejo adecuado de las diferentes situaciones que la vida les depara.

Lo ideal es que sean los padres de familia como figuras primarias de contacto, quienes les socialicen los valores, las creencias familiares y de su comunidad, les orienten sobre la manera de superar los obstáculos propios de su edad, entre otros. No obstante, continuamente son más consultados los amigos cibernéticos, que muchas veces no sabemos si son pares o adultos aprovechando la coyuntura, igualmente la gran gama de páginas web que ofrece la internet con información de todo tipo y sin filtro o sin contextualización. Así pues se posponen las conversaciones necesarias e importantes entre padres e hijos, generando mayor soledad en niños, niñas y jóvenes, progresivamente a más temprana edad.

La soledad es vivenciada por muchas personas en algún momento de su vida, sin embargo es la etapa adolescente la que se encuentra más vulnerable con relación a experimentar sentimientos de soledad, es un período donde se fortalece el sentido de pertenencia y que se están viendo afectados muchos adolescentes, puesto que en aras de lograrlo buscan sustituir dicho sentimiento en las redes sociales, en videojuegos y en pasatiempos virtuales con retos que los incitan a atentar contra su integridad física, de otros e incluso de la propia vida.

Debemos tener en cuenta la diferencia entre estar solo y sentirse solo, porque si bien es cierto, es necesario que los hijos aprendan a estar solos, pero con la certeza de que pueden contar con su familia, con sus padres a fin de dialogar, ser escuchados sin las interrupciones del celular, el pc, la tableta  y recibir apoyo cuando lo requieran.

¿Qué podemos hacer?

Es preciso establecer normas o acuerdos en el uso de la tecnología, respecto a horarios y/o  intervalos, podríamos darle el estatus de lugar especial a algunas áreas en la casa como por ejemplo en la mesa; en el colegio durante la jornada escolar; en nuestros lugares de trabajo mientras almorzamos con nuestros compañeros o hablamos con alguno de ellos. También organizar reuniones donde se prescinda del uso de celulares.

Con la familia se sugiere tener momentos para departir dentro o fuera de la casa, donde no esté presente el celular o la tableta, incluso al conducir es más enriquecedor si aprovechamos el tiempo y conversar con nuestros acompañantes hijos, cónyuge, familiares o amigos que responder el celular o escuchar la radio.

Fortalezcamos las habilidades sociales desde pequeños frecuentando ambientes al aire libre donde pueda relacionarse directamente con los amigos, hacer deporte y jugar.

Involucrémonos en pasatiempos diferentes a las redes sociales, los videojuegos, las computadoras, etc.

Acompañemos a nuestros hijos en las tareas escolares, son un momento de conocer más de ellos y de cómo están asimilando los contenidos académicos.

Adicionalmente, una buena opción es contar con un programa de control parental con el objeto de bloquear páginas con contenido riesgoso o inadecuado para nuestros hijos.

En conclusión:
  1. Es necesario tener claro que la tecnología tiene su lado positivo, porque es un instrumento de aprendizaje, facilita muchos procesos y puede acercar a los que se tiene lejos.
  2. Los padres debemos llegar a acuerdos previos sobre el manejo del Internet para evitar desautorizaciones entre sí.
  3. Concretemos un tiempo para el uso de computadoras y celulares, teniendo en cuenta las actividades de uso básico, como las tareas o uso de correo electrónico
  4. Ajustemos tiempo para el uso de la tecnología y salidas al aire libre en lo cotidiano.
  5. Fomentemos como padres la conversación familiar, escucharnos, reír juntos, compartir ideas sobre la vida, lo que ocurre alrededor. La tecnología es satisfactoria, pero la armonía familiar representa un valor mucho más poderoso.
  6. Expliquemos a nuestros hijos que cuando estemos de visita en casa de familiares y amigos es para dedicarle tiempo a quienes visitamos, así como cuando recibimos visitas.
  7. Fomentemos en nuestros hijos la lectura, el cine, el deporte, actividades culturales

Finalmente, recordemos que como padres somos modelos para nuestros hijos, de manera que usemos el celular y la computadora tal y cómo esperamos que nuestros hijos lo hagan en cuanto a lugares: carro, casa, visitas, restaurantes; momentos: conversaciones, cine, paseos, celebraciones, almuerzos familiares; y el tiempo que le dedicamos diariamente.

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